¿Quién mató a Crevaux?

de Isabelle Combes

El 27 de abril de 1882 el explorador francés Jules Crevaux y su tripulación morían asesinados por los indígenas a orillas del río Pilcomayo, en el Chaco boliviano. El suceso causó una profunda conmoción en el mundo entero y la comunidad científica estuvo sacudida.
El asesinato ocurrió en un escenario local fronterizo, borroso y más que conflictivo, y quedó envuelto en el misterio y en una maraña de datos confusos, equívocos, erróneos, ambiguos, contradictorios. Ni el lugar exacto, ni las circunstancias del crimen, ni siquiera el número de víctimas y mucho menos el nombre de los asesinos se conocen con exactitud. Ni una sola información existe que no sea inmediatamente desmentida por otras. No sólo los testigos acaban siendo tachados de complicidad, sino que los mismos detectives amateurs también. Para defenderse, todos acaban disparando acusaciones contra todos.
Adentrarse en la investigación policial de la época, o pretender retomarla hoy, es entrar en el dominio de lo fantástico y de lo irreal, resbalar en terreno movedizo, quedar envuelto en una neblina donde la evidencia más sólida se derrite.