INSTIGACIÓN A LA REBELDÍA


de Enrique Fernández García

Fernández parte de un principio eminentemente racional: aprender significa poner en cuestión las enseñanzas anteriores, las opiniones que se arrastran de tiempos antiguos y las convicciones que parecen sólidamente fundamentadas. Esta actitud crítica, que es la mejor manera de ingresar a la modernidad y consolidar la democracia, es la que falta en Bolivia y en naciones de tradiciones fuertemente conservadoras.
Variando un apotegma de mi maestro Adorno, arduo de traducir, se puede decir que la tarea de un intelectual debe ser pensar lo absoluto y soportar lo prosaico y cotidiano. El esfuerzo teórico debe contener «la fuerza explosiva del decir no». Hay que reflexionar atrevidamente: no hay que dejarse influir por la fuerza de las convenciones y de lo ya pensado. No hay duda de que Enrique Fernández García nos da un ejemplo valiente de ello. H. C. F. Mansilla

«He tenido la suerte de departir largamente con Enrique Fernández García, durante su estancia de pocos meses en La Paz, como asesor del Ministerio de Participación Popular, y pude apreciar su clara inteligencia, la discreción en sus juicios y, envuelto en sus buenas maneras, un sentido del humor que de seguro le ayudará a soportar las ingratitudes de la vida y los inevitables encuentros con la necedad y la estulticia». Mariano Baptista Gumucio

«Los estudios de Derecho, la cátedra universitaria, la actividad periodística, su inquietud política, pero sobre todo su infinidad de lecturas, nos señalan que, como afirmaban quienes lo conocieron antes, estábamos frente a un joven realmente talentoso». Manfredo Kempff Suárez