LOS PROBLEMAS DE LA DEMOCRACIA Y LOS AVANCES DEL POPULISMO

de H. C. F. Mansilla


Paradojas de la modernidad incompleta

Este libro trata de mostrar los complejos problemas de la democracia frente a los avances del populismo. Los hechos históricos pueden ser estudiados desde la perspectiva del cambio, si uno enfatiza las mo­di­fi­ca­ciones que se producen en el desarrollo de una nación. Y también se puede analizar la continuidad existente entre los fenómenos de diferentes periodos históricos, lo que constituye parcialmente la cultura de un pueblo. En este último sentido se encuentra la tendencia básica de este libro, que estudia las tradiciones autoritarias que se arrastran desde el pasado y que los regímenes populistas revigorizan con notable virtuosismo. Los procesos incompletos de modernización fomentan la se­di­men­tación de valores autoritarios de orientación política que provienen de los propios legados histórico-culturales de América Latina. Este enfoque tiende a atribuir una significación considerable a los factores recurrentes de la mentalidad colectiva, pero quiere evitar, al mismo tiempo, un determinismo culturalista, el cual presupone que toda evolución estaría motivada y delimitada por los factores causales de periodos precedentes y que los actores sociales carecerían de la facultad de desarrollar estrategias basadas en la elección consciente y democrática de alternativas de desarrollo. Por ello el autor establece que los factores de la cultura política del autoritarismo son históricos, es decir, pasajeros, cuando no efímeros vistos desde una perspectiva de largo aliento. No conforman esencias ina­mo­vibles, perennes e inmutables de pueblos y sociedades, aunque pueden durar varias generaciones. En los países la­ti­noa­me­ri­canos existen dilatados sectores urbanos que son favorables a la au­to­de­ter­mi­na­ción democrática y a prácticas mo­der­ni­za­doras, dejando atrás factores muy arraigados de las propias tradiciones históricas. La conclusión general nos dice que estamos entre la posibilidad de una democratización genuina y la corriente que revitaliza constantemente el pasado, corriente que refuerza la astucia convencional (la viveza criolla, el cálculo rápido de opor­tu­nidades y las maniobras cir­cuns­tan­ciales) que no debería triunfar sobre la inteligencia creadora, es decir sobre los esfuerzos para mejorar el curso de los asuntos públicos a largo plazo y en forma sostenida y razonable.