LA SOMBRA DEL TAMBOR

de Ramón Rocha Monroy

Ser el tambor era un oficio de riesgo, un imán de balas, porque el tambor escucha al comandante y da órdenes con uno y otro redoble: cargue el ala izquierda, cargue el ala derecha; toque de generala, reunión, zafarrancho de combate; retirada general; sálvese quien pueda. Y entonces se oía distinta la voz del jefe realista que ordenaba tirarle al tambor, al tambor, al tambor. ¡Cuántas veces me habían destrozado la caja durante el primer año que seguí a Lira! Pero cuero abundaba y una preocupación del comandante era conseguirme cajas nuevas para que yo templara el tímpano rasurado y ensayara los redobles.