CAMINOS DE DOBLE VÍA

de William Lofstrom M.


En el primer ensayo, Lofstrom dibuja la historia del mayorazgo de los Azurduy y Otálora que cruza prácticamente todo el período colonial (1583-1820), permitiendo ver de cerca las características de la institución hispana del mayorazgo que permitió amasar grandes fortunas a cierta élite local de ascendencia hidalga europea en Charcas, como en otras latitudes, transmitiendo íntegramente los bienes adquiridos al primogénito del linaje. (...)
Pero como demuestra el autor, las condiciones del contexto social americano, hicieron que lo que se quería, un garantía de los privilegios otorgados por la Corona a un linaje particular, en este caso el de don Asencio Martínez de Azurduy y Otálora (1520-1583), fuese perdiendo fuerza conforme pasaron los años, entrando en franca pobreza y decadencia hacia el siglo XVIII.
El segundo ensayo, dividido en dos libros, relata la historia de los Choquehuanca, fascinante y reveladora de la compleja dinámica de relaciones sociales, políticas y económicas entre los miembros de las llamadas dos Repúblicas. Orgullosos descendientes de una nieta del Inca Huayna Capac, los caciques descendientes de este linaje se jactaron de pertenecer a una de las familias más encumbradas de la provincia de Azángaro. La posición de los miembros de este, como de otros linajes nobles indígenas en la sociedad colonial, se revela conflictiva, particularmente en el turbulento siglo XVIII y después de sofocada la Gran Sublevación de 1780-1782. Favorables a la causa realista, los Choquehuanca se distanciaron y entraron en conflicto con los indígenas tributarios de aquel distrito, perdiendo el reconocimiento de su autoridad en el cacicazgo. Empobrecidos con los daños causados por la Sublevación, pero lejos de resignarse, negociaron y renegociaron sus privilegios con las autoridades reales a lo largo de varias décadas. Paola A Revilla Orías