EL RUN RUN DE LA CALAVERA

Ramón Rocha Monroy
Cómo escribí El Run Run de la calavera: La tarde del lunes de carnaval nos dirigíamos en comparsa hacia el ingreso a Pocona, cuando vino hacia nosotros un cortejo fúnebre. Había muerto una persona mayor, y sus deudos lo llevaban al cementerio. Nos plegamos al cortejo, pese a que íbamos vestidos de colores y adornados con mixtura y serpentina. Cumplimos así el oficio, pero yo veía que los colores saltaban y se posaban en los trajes de luto de los deudos. Y al salir del entierro, no podía asegurar cuáles eran deudos y cuáles difuntos que se habían evadido de sus tumbas para sumarse a nuestra comparsa. Esa fue una impresión que me motivó a escribir la novela: los límites tan delgados, que parecen un papel celofán entre la vida y la muerte.